Le dijeron que para divorciarse necesitaba probar algo: una infidelidad, un abandono, un maltrato. Ya no es cierto. Desde el 27 de diciembre de 2024, en Colombia basta con que uno de los dos no quiera seguir.
Qué cambió con la Ley 2442 de 2024
La Ley 2442 de 2024 agregó una causal nueva al artículo 154 del Código Civil, la número 10: la sola voluntad de cualquiera de los cónyuges. En palabras simples: el divorcio dejó de ser una puerta que solo se abre si los dos empujan. Ahora la puede abrir uno solo, sin pedir permiso y sin probar culpas.
Antes, quien quería divorciarse sin el acuerdo del otro tenía que demostrar una causal — y el proceso se volvía un juicio sobre quién falló. La ley nueva quita ese peso de encima: nadie está obligado a permanecer casado.
El divorcio ya no exige probar; sí exige organizar
Un detalle que casi nadie cuenta: la demanda debe ir acompañada de una propuesta de divorcio. Es el documento donde se regulan los efectos de la separación: las obligaciones de alimentos, la liquidación de la sociedad conyugal y, si hay hijos, la custodia, las visitas y la contribución a su crianza.
El otro cónyuge no puede oponerse al divorcio. Solo puede proponer una propuesta distinta sobre esos efectos. Y ahí se juega lo que de verdad importa: la casa, el negocio, los hijos, las deudas. La ley le quitó el candado al divorcio; no le quitó las consecuencias.
Una persona: Ana quiere separarse y su esposo se niega “a firmarle el divorcio” — esa firma ya no es necesaria; lo que definirá su futuro es la propuesta que se presente. Un negocio: el taller que David montó durante el matrimonio probablemente hace parte de la sociedad conyugal — y entra en la repartición, aunque figure solo a su nombre.
Cómo saber si esto le afecta
Si está considerando separarse — o si el otro ya lo decidió —, la pregunta que importa no es si habrá divorcio. Es otra: ¿sabe qué entra y qué no entra en la repartición, y qué es razonable pedir o aceptar en esa propuesta?
Eso es justo lo que un buen diagnóstico saca a la luz a tiempo: qué hay, qué le corresponde y con qué escenario negociar. Empiece por una orientación sin costo.
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