Estar ahogado en deudas no es un delito. Y la ley colombiana lo trata exactamente así: existe un procedimiento legal para negociarlas todas a la vez, frenar los embargos y volver a empezar. Casi nadie lo conoce.
Un tiempo fuera, con árbitro
Se llama insolvencia de la persona natural y está en el Código General del Proceso (Ley 1564 de 2012). Funciona como un tiempo fuera con árbitro: usted acude a un centro de conciliación autorizado o a una notaría, presenta su situación completa — deudas, bienes, ingresos — y se abre una negociación ordenada con todos sus acreedores al mismo tiempo.
El efecto protector llega con la aceptación del trámite: no pueden iniciarle nuevos procesos de cobro, se suspenden los que están en curso y también las medidas cautelares ya decretadas. Los embargos dejan de avanzar mientras se negocia.
Quién puede usarla — y desde 2025, también el pequeño negocio
La puerta se abre con lo que la ley llama cesación de pagos: deber dos o más obligaciones a dos o más acreedores con mora de más de 90 días (o tener dos o más cobros judiciales encima), siempre que esas deudas representen al menos el 30% de su pasivo total.
La Ley 2445 de 2025 renovó la figura: la extendió al pequeño comerciante con activos menores a 1.000 salarios mínimos — sin contar la vivienda de la familia ni el vehículo de trabajo — y permitió que varios miembros de un mismo hogar tramiten su insolvencia de forma coordinada. El trámite tiene un costo, que depende del centro donde se adelante.
Una persona: Elena, empleada, con tres créditos en mora y el sueldo embargado, puede sentar al banco, la cooperativa y el almacén en una sola mesa. Un negocio: don Roberto, ferretero de barrio, sobrepasado por proveedores y un crédito bancario, desde 2025 también cabe en la figura.
Cómo saber si esto le afecta
No toda deuda amerita este camino: a veces conviene renegociar directo, a veces conviene el paraguas legal — y elegir mal también cuesta. La pregunta honesta es una: ¿sus deudas en mora ya son más grandes que su capacidad de ordenarlas solo?
Ponerle números y escenario a esa pregunta es justo lo que un buen diagnóstico hace a tiempo — antes del siguiente embargo, no después. Empiece por una orientación sin costo.
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