En Europa ya no va a bastar con decir que su café es colombiano.
Van a pedirle la latitud y la longitud del lote donde creció. Y si el lote pasa de cuatro hectáreas, el polígono completo.
Una norma europea que se cobra en su finca
Se llama Reglamento (UE) 2023/1115 —el «reglamento de productos libres de deforestación»—. Cubre siete cadenas: ganado bovino, madera, cacao, soya, aceite de palma, café y caucho, más derivados como cuero, chocolate, neumáticos o muebles.
La regla de fondo es una sola: esos productos solo entran al mercado europeo si no provienen de tierra deforestada después del 31 de diciembre de 2020.
Aquí está lo incómodo. La norma obliga al comprador europeo, no a usted. Pero el comprador europeo no puede probar nada sin la información de origen. Así que la exigencia baja por la cadena hasta el último eslabón: el productor y el acopiador colombianos.
Las fechas ya están fijadas: aplica desde el 30 de diciembre de 2026 para operadores medianos y grandes, y desde el 30 de junio de 2027 para micro y pequeños. Fue aplazada —dos veces— pero no retirada.
Lo curioso: la prueba dejó de ser un papel
Durante décadas, «certificar el origen» fue firmar un documento. Ahora es georreferenciar.
El propio reglamento define geolocalización como las coordenadas de latitud y longitud de al menos un punto de la parcela; y si la parcela supera cuatro hectáreas, exige un polígono con puntos suficientes para trazar el perímetro.
Es decir: su trazabilidad pasó de ser una carpeta a ser un mapa. Quien no tenga sus lotes georreferenciados y su cadena de compra documentada no va a vender más barato. Simplemente no va a vender a ese mercado.
Un caso de persona: alguien heredó un lote sin linderos claros y quiere venderle su cacao a un exportador que ya está pidiendo coordenadas. Un caso de negocio: un trillador que le compra a 40 pequeños productores y de pronto debe responder por el origen de cada saco que consolida.
Cómo saber si esto le afecta
El primer golpe no llega de Bruselas. Llega en su próximo contrato.
Sus compradores empezarán a incluir cláusulas de diligencia debida, declaraciones de origen y responsabilidad por información inexacta. Firmar eso sin leerlo es asumir un riesgo que no era suyo —y que puede costar el negocio entero.
¿Sabe qué dicen hoy sus contratos de venta sobre el origen de lo que entrega? Esa lectura, hecha a tiempo, es justo lo que un diagnóstico saca a la luz antes de que sea una disputa.
Empiece por una orientación sin costo.
[Material estrictamente informativo. No constituye asesoría legal, tributaria ni financiera.]
