Tres datos: tiempo, labor y salario. Una certificación laboral puede tener un membrete impecable y aun así dejar sin respuesta alguno de ellos. La presentación ayuda; no reemplaza el contenido.

Lo que debe quedar claro

El artículo 57, numeral 7, del Código Sustantivo del Trabajo obliga al empleador a entregar, cuando el trabajador la solicite a la terminación del contrato, una certificación sobre tiempo de servicio, índole de la labor y salario devengado. Ese es el punto concreto de esta lectura, referida a relaciones laborales del sector privado.

Para el tiempo, conviene comprobar que las fechas correspondan al periodo certificado. Para la labor, que la descripción permita entender qué actividad se desempeñó. Para el salario, que la información sea consistente con los soportes del periodo al que se refiere. No son campos para completar de memoria cuando el archivo está incompleto.

Esta certificación no es una carta de recomendación: describir el trabajo realizado no exige convertir el documento en un elogio. Tampoco debe confundirse con el certificado tributario de ingresos y retenciones, que tiene otro objeto.

La misma hoja, dos necesidades

En dos ejemplos hipotéticos, una persona que terminó su empleo recibe una carta que solo dice «auxiliar» y necesita aclarar el periodo y la labor; una pyme, tras cambiar de responsable de nómina, debe comprobar esos datos antes de reutilizar su modelo.

La revisión debe conectar la certificación con el archivo laboral, no con la facilidad de copiar una plantilla.

Si hubo distintos cargos o cambios de salario, presentar una única cifra o una descripción sin contexto puede volver confusa la lectura. Identificar los periodos a los que corresponde la información es una medida práctica de claridad; el detalle exigible debe revisarse según la situación concreta.

Informar no es cerrar todas las cuentas

Certificar una relación laboral no equivale a resolver su liquidación. Describir duración, actividad y salario no significa afirmar que todas las obligaciones fueron pagadas, que no hay diferencias o que la persona renunció a reclamarlas. Son preguntas distintas y requieren sus propios soportes.

Antes de enviar o utilizar la constancia, confronte esos tres datos y señale cualquier diferencia concreta. Si los documentos no permiten aclararla, una revisión puede ordenar qué información falta y cuál es la vía apropiada para obtenerla. La precisión del certificado empieza mucho antes de escoger su membrete.

¿Su certificado permite entender el tiempo, la labor y el salario sin adivinarlos?

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